lunes, 19 de noviembre de 2012

Historia de semilla

Una mañana de otoño Semilla fue lanzada por la ventanilla de un coche. Cayó de bruces en la Tierra que la abrazó y le dió la bienvenida .Don Viento la meció y la dejó caer cerca de un montón de hojas amarillas y marrones. Semilla se quedó dormida debajo de las cálidas hojas y cuando se despertó, los rayos del Sol brillaban con más fuerza de lo que ella recordaba. Semilla intentó moverse pero no pudo. Le habían crecido unas piernas largas y fibrosas. Sus piernas nuevas se hundían en la tierra.

-¿Qué me pasa?- preguntó Semilla.

- Has dormido durante mucho tiempo. Ya ha llegado Primavera y tú has crecido -contestó Brisa.

Semilla se miró. ¡Era cierto!No sólo le habían crecido  las piernas. También su cuerpo se había transformado. Ahora era más alta y su cuerpo era más esbelto.

Un pájaro, que se posó en su hombro le contó que  Primavera había vestido a Campo con su mejores galas.

Semilla estaba feliz. Un árbol  grande que crecía cerca de ella le dijo:

-Dentro de unos años serás tan grande como yo. Los niños vendrán a jugar a tu sombra y muchos animales vivirán en tu cuerpo.
Semilla quería crecer rápido. Abrió sus verdes manos, estiró mucho sus piernas y comenzó a estirarse,  a estirarse y a estirarse para intentar llegar al Sol.

-No seas impaciente. En la Naturaleza todo tiene su tiempo y su ciclo- le dijo el árbol

- ¿Eso no se puede cambiar?- preguntó impaciente Semilla.

-No- respondió Arbol.

Semilla empezó a disfrutar cada día del Sol, de la compañía de los animales y de sus amigos del campo. Dejó de pensar en crecer y ... creció.


sábado, 10 de noviembre de 2012

Historias de Jirafas

Hace dos años envié este cuento a un concurso de una conocida editorial. No fue seleccionado pero le tengo un inmenso cariño. Fue la primera vez que me planteé en serio escribir historias. Las ilustraciones son de Patricia Aniorte, una ilustradora alicantina. En la portada no aparecen nuestros nombres porque al mandarlos a un concurso no deben aparecer los nombres reales del autor ni del ilustrador o ilustradora. "Historia de Jirafas"

domingo, 28 de octubre de 2012

Para crear buenos lectores

En el blog Leer.es han publicado unas pautas que nos ayudarán a que nuestros hijos y alumnos puedan organizarse a la hora de leer. Las publico porque me parecen muy útiles.

 ORGANIZARSE 
 
La desorganización puede estar reñida con la lectura. Ayudémosles a organizarse: su tiempo, su biblioteca...
Debemos ayudar a nuestros hijos a ser ordenados con sus cosas, con su tiempo. Ellos se fijan y aprenden de nosotros.
Hay que ser flexibles: la rigidez excesiva puede ser contraproducente. No se trata de imponer el orden por el orden, sino de hacerles ver que la organización está en función de su bienestar y de su aprendizaje.
Podemos buscar formas de organización sencillas para sus cosas, para sus libros. Utilicemos criterios que ellos puedan entender. «Para qué sirve cada libro» puede ser un buen principio de organización.
Con los mayores deberemos seguir insistiendo en estos principios. Una forma de organización algo más compleja de la propia biblioteca será más adecuada para estas edades (por autores, por materias, por series...).
En la familia, la falta de organización puede impedir que se den las condiciones adecuadas para leer: disponer de un momento relajado para la lectura o poder localizar los libros en el momento en que son necesarios. El orden es importante; sin rigidez excesiva, pero con orientación suficiente para que haya tiempo y espacio para todo.
Cuando los niños son pequeños, su organización depende casi exclusivamente de la nuestra: ¿qué tiempo dedicamos a la lectura?, ¿en qué momentos pueden prescindir de nuestra presencia?, ¿cuándo salimos con ellos?, ¿cuándo hay que ir a dormir?... Sin ser excesivamente estrictos, un cierto plan en las actividades les ayudará a regularse e irá configurando su propio orden. Los niños toman como modelo nuestro orden y también nuestro desorden.
Conviene que, desde muy pronto, los niños vayan reservando un espacio de la casa para su biblioteca. En ella guardarán ordenadamente sus libros, repararán los estropeados, colocarán sus objetos y sus adornos. Como ayuda, podemos sugerirles procedimientos sencillos de clasificación de los libros. Su utilidad puede ser un buen criterio: libros para aprender (sobre animales, costumbres y culturas del mundo, civilizaciones antiguas...), libros para hacer cosas (recetas, juguetes, experimentos...) y libros para la imaginación (cuentos, poemas, canciones...). Con el tiempo se puede ir complicando esta organización, hasta llegar a entender el funcionamiento de las bibliotecas de los adultos.
La responsabilidad sobre sus cosas, sobre su tiempo, sobre sus libros, es la meta que debemos perseguir.
El camino lo podemos ir marcando nosotros.

sábado, 29 de septiembre de 2012

El reparador de sueños

Esta canción fue compuesta por Silvio Rodríguez, uno de los compositores e intérpretes cubanos más conocidos en Latinoamérica. Yo suelo poner esta canción a mis alumnos cuando quiero que reflexionen sobre alguna actitud incorrecta que hayan tenido.

EL REPARADOR DE SUEÑOS

Verano ( continuación)

Estuvo muy atento a todos los comentarios de los humanos:
-¡Qué buen verano está haciendo! decían algunos.
-¡Sí éste es mejor que el año pasado! ¡Se puede descansar por las noches! comentaban otros.
Verano estaba feliz. Todo estaba saliendo como él quería.
El 21 de septiembre Otoño comenzó a acercarse. Verano lo veía desde lejos  con su brisa fresca y sus pequeñas nubes.

-¡Aléjate! le dijo Verano.
Pero Otoño no estaba dispuesto a ceder. Llamó a las nubes y  se dejó caer una tarde con una fresca lluvia que duró muchas horas.
-¡Lluvia!- dijeron los niños y salieron a chapotear en los charcos.
-¡Bienvenida!- decían los granjeros y los agricultores
-¡Qué bien! ¡Ya era hora! dijeron muchos
Verano vió la alegría reflejada en la cara de las personas. Comprobó con tristeza que disfrutaban poniéndose los chubasqueros, abriendo los paraguas y sacando las chaquetas.
- Creo que debo irme. Las personas también disfrutan el Otoño- pensó con tristeza.
- Lo siento Otoño- dijo mientras le estrechaba la mano con un rayo de Sol.
- Adiós Verano. ¡Hasta el próximo año!- le respondió Otoño.

Verano comprendió que todo tiene su ciclo y debemos respetarlo.  Le pidió al Sol que disminuyera sus rayos, al mar que moviera más sus olas y a la bisa que fuera más fresca. Se despidió con la seguridad de que todos lo esperarían con la mayor de las ilusiones.Y tal como había venido, se fue.